Lun 28 dic 2009
TE ACORDÁS, HERMANO
Publicado por Don Dionisio under Interné
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Una de las cosas mala del progreso tenológico es que hace renacer la inocencia. Por ejemplo, cuando ha aparecido la WWW y sus fabulosos medios de almacenamiento de dato, muchos hemos creido que empezaba el Archivo de la Humanidá. Que todo el conocimiento iba a quedar guardao para siempre. El paso del tiempo ha mostrao dos errore en esta creencia. Uno, el 99% de las cosa almacenada en la WWW son pavada. Por áhi son cosa que pa’ sus autor tiene importancia, como este modesto Ciberrancho, pero no le van a cambiar la vida a nadie. Y el otro error: nada es para siempre. De modo parecido a la gente, los sitios web nacen, crecen, se reproducen y un día, desaparecen..
Pa’ ilustrar estas afirmación, el caso de Geocities es paradigmático (¡cinco años esperando la oportunidá de usar la palabra paradigma!). Cuando recién ha empezao la WWW sólo las grandes empresa tenían su propio sitio. Hacía falta un trámite complicao pa’ obtener un dominio, hacía falta plata pa’ pagar el alojamiento del sitio y todo eso no se justificaba pa’ un simple aficionao. Pero en 1995 ha aparecido Geocities, un servicio grati de alojamiento de sitios web. Pa’ tener un pedacito de ciberespacio propio había que enyenar un formulario y elegir un setor de alojamiento. Los setores seguían maomeno un criterio temático: tenología, religión, familia, páginas personale, viaje, ecétera. Y también había que estudiar HTML, el único lenguaje de entonce de los sitios web. De hecho, un montón de sitios web de ese entonces eran de gente que enseñaba… a contruir sitios web. Eso es lo que se yama actitud hacker. La ganancia de la empresa, como siempre, venía por el lao de la publicidá que era inevitable en cada página.
Claro, no todo eran rosas. Las direciones disponibles eran maomeno ansí:
http://www.geocities.com/alexandria/personal5782/~dondionisio.htm,
que como usté verá era difícil de memorizar y larga pa’ escribir. Pero igual ha sido una revolución pa’ los internauta. En poco tiempo Geocities ha juntao miyones de usuario y pa’ 1998 cotizaba en la bolsa de Ñu York. Y en 1999 ha sucedido una situación clásica: Yahoo le ha puesto un camión blindado yeno de plata en la puerta de los dueño de Geocities. Ansí el servicio ha cambiao de mano, con usuario y todo. Hoy los fundadore de Geocities prenden el carbón del asado con biyetes de 100 dólar y los dueño de Yahoo… bueno, para Yahoo no ha sido tan güeno el negocio.
Podemo considerar el servicio de Geocities como un paradigma de la web 1.0 (¡ya van dos paradigma!): una página estática parecida a un cartel. Y si bien el lenguaje HTML no es un secreto atómico, no todos tenían gana de ponerse a estudiarlo. Ansí que cuando han aparecido los sitios como Blogspot o WordPress, en los que práticamente sin conocimientos ténicos se puede tener un sitio propio fácil de atualizar, interactivo con los letore, y también grati, los nuevos usuario han adoptao en masa estos nuevos servicios. Y muchos de los viejos usuario se han mudao de Geocities. Las páginas web de Yahoo/Geocities han empezao a tener meno y meno visita, y por ende meno y meno publicidá. Y finalmente ha sucedido lo inevitable: en este año que se va Yahoo ha cerrao Geocities y ha borrao todo lo que tenía adentro.
Ansí que no confíe en las cosas guardadas en la web. Mañana cierra Hotmail, por decirle un ejemplo, y todo su correo eletrónico de años se va por el inodoro. O usté marca una nota de Crítica Digital pa’ releerla enduespué, y tres días más tarde no está más. Aproveche que los discos rígido están barato, y guarde todo lo que le interesa. El que guarda siempre tiene.
La forma más senciya de guardar una página web es ir a la opción de su navegador Archivo->Guardar página como, método que se puede abreviar apretando Control+S. También hay un sofguaré que le permite bajar un sitio web entero, o al meno el pedacito que usté le interesa, con unos pocos click. Se yama HTTrack y aquí tiene un tutorial de cómo se maneja.
La imagen del Peuyó 404 que ilustra la nota ha sido robada sin atenuantes de El Megáfono.com.
Y ahura que me despido me viene a la memoria “Cántico por Leibowitz”, un cuento largo o novela corta que habla del mundo endespué de una guerra nuclear, y de cómo tratan unos monje de recontruir el antiguo conocimiento. Son diez hojita que puede conseguir haciendo click aquí.
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